“Despierto sin abrir los ojos. Debe ser de noche con una luna roja y brillante. Algo apareció mientras dormía. Algo más complicado que los sueños…“

Del exilio al retorno, El Eco de las Canciones es una nave lanzada al vaivén de la memoria. En su travesía, recuperando historias, imágenes y sonidos, va trazando un mapa generacional de lo individual a lo colectivo.




"Lo que sorprende realmente de El Eco de las Canciones, una de esas pequeñísimas grandes películas, es su lucidez para describir el amontonamiento de ideas que ocurre al tratar de explicar de manera coherente aquellos pensamientos íntimos y obsesivamente recurrentes. Y, como si eso fuera poco, construir un mapa estable de todo ese proceso."

Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente
BAFICI, Argentina




“¿Qué es la identidad? ¿Un lenguaje, un lugar, una memoria que ha pasado? Antonia Rossi considera cada opción una por una, en un relato introspectivo que cuestiona los lugares, las imágenes y su carga histórica. Construye un verdadero país desde uno imaginado, un país que es en mucho suyo, aunque esté hecho de imágenes mentales y de las memorias de otras personas.”

Nicolas Féodoroff
Festival Internacional del Documental de Marsella FIDMARSEILLE, Francia




El Eco de las Canciones es un magnifico ensayo sobre la memoria: la de la historia de un país, Chile, vista a través del filtro de la infancia. Entre el experimental y el viaje íntimo, es un collage de imágenes de toda procedencia que dialogan entre sí… Antonia Rossi nos suministra una obra de una infinita delicadeza, que por su precisión y sus elecciones afronta con éxito un reto cinematográfico: unir el retrato político a la introspección, dando una verdadera consistencia al flujo de los recuerdos.”

Apolline Caron-Ottavi
Encuentro Internacional del Documental de Montreal, RIDM, Canadá




“Una niñez Chilena en el exilio, en una composición de imágenes, canciones y animaciones. Caótica, colorida, dolorosa – como la memoria.”

Festival Internacional de Documental DOK LEIPZIG, Alemania

 




Antonia Rossi
Directora

Antonia Rossi Charnes nació en Roma, Italia en 1978, donde vivió hasta 1988 año en que regresa a Chile junto a su familia. En 1996 entra a estudiar Cine en la Universidad Arcis y termina en el año 2000. En 2001 realiza un magíster en Artes Visuales en la Universidad de Chile. Desde 1999 se ha desempeñado como realizadora audiovisual. Previo al Eco de las Canciones, ha dirigido variados cortometrajes y un largometraje documental, Ensayo, basado en un laboratorio teatral en Valparaíso dirigido por Nestor Cantillana, trabajo apoyado por el Fondo Nacional de las Artes 2005. En 2002 integra el colectivo de arte, O’inc, junto a los artistas visuales Hernan Rivera, Rene Valenzuela y Oscar Raby, desarrollando video performances (Los pascueros, campaña de posicionamiento), y las exposiciones “living fasat food” (Galería Animal) y O-incland, Capital City (Matucana 100), este último trabajo, nominado al premio Altazor 2007. Como docente ha realizado clases de estética, análisis del film, lenguaje cinematográfico, y talleres de realización, en la Universidad Arcis, Universidad de Santiago y en Balmaceda 1215. En 2006 gana una beca del Fondo Audiovisual para iniciar la investigación del documental El Eco de las Canciones. Un año después, el proyecto gana el mismo Fondo en la etapa de producción, y en 2008 la película vuelve a ganar en la etapa de postproducción.



Filmografía

Vuelta a Casa (Back home) / 2000

Ficción – 20’

La Pampa / 2004

Documental – 13’

Mediatarde (Afternoon) / 2001

Ficción – 20’

Intervalo (Interval) / 2005

Ficción – 10’

Autostop / 2004

Ficción – 21’

Ensayo (Rehersal) / 2006

Documental – 105’




Entrevista a Antonia Rossi
por Gabriel Bortzmeyer (FIDMARSEILLE 2010)

¿Cómo surgió la película?

El proyecto se inició cuatro años atrás. Respondía a una preocupación que siempre estuvo presente en mi historia, pues el relato corresponde en grandes rasgos a la historia de mi propia familia, mezclado con las historias de otra gente con un pasado similar. El proyecto surgió mientras reflexionaba sobre la memoria, sobre la forma en que ésta se fija, reconstruye y resignifica las cosas. Estaba interesada en explorar los varios caminos que uno usa para definirse a si mismo en el tiempo, nuestra enciclopedia personal de imágenes y sonidos, y nuestra historia subjetiva, la cual a veces se entrecruza con la historia de un país. Quería descubrir los mecanismos que usa la mente a medida que uno profundiza más en el pasado, para encontrar dónde concentramos la atención, y cómo construir una narración elíptica y a veces caótica, constantemente mezclada con sentimientos, sueños y hechos históricos. Todo forma parte de un proceso de construcción, a través de un gran montaje de historias. Es difícil definir el lugar exacto de donde surgió la idea para hacer la película; al final, creo que tuvo que ver con la necesidad de entender un sentimiento. Un sentimiento de extrañeza y desarraigo, en parte accionado por el exilio y la dictadura, pero también accionado por un “lugar” presente en el mundo contemporáneo, por alguna construcción invisible. Entregar todos estos elementos con un significado complejo y una visión particular fue lo que me motivó, justo cuando lo subjetivo aparece para reclamar, resignificar y curar la historia política de un país.

¿Cómo afrontaste el montaje y la edición, para integrar todas esas fuentes diversas?

En mi trabajo no suelo comenzar de una idea preconcebida sobre el proceso. Dejo que el proceso decida la forma orgánica que la película necesita. Generalmente no defino una estética de antemano, e intento que ésta vaya surgiendo sola. Esta vez, comencé entrevistando a 15 personas que habían vivido conmigo en Italia. Les hice preguntas sobre su historia, sus sueños, y sus sentimientos hacia el exilio. Estas entrevistas fueron el punto de partida para escribir el guión, y me dieron una comprensión sobre el enfoque estético que debía tener. En ese punto, entendí cómo el mecanismo gradualmente construía el mundo imaginario del personaje. Luego me di cuenta que no solo eran fuentes diversas, si no que también respondían a significados diversos. En otras palabras, estaban todos esos archivos que construían un lugar concreto relacionado a hechos históricos, pero también había otro lugar, más íntimo, construido de muchas memorias familiares. Finalmente, incluí imágenes que surgieron del universo único y particular del personaje que había creado. Con el proceso de edición y la intervención de imágenes, me fui dando cuenta que se creaba un diálogo interesante entre las dimensiones de lo objetivo y lo subjetivo, poniendo todo en perspectiva. El trabajo de compilación duró cerca de un año y fue volviéndose más difícil y selectivo a medida que cubría las necesidades del guión y de la película que se estaba formando. Gradualmente el guión fue quedando de lado, para que una nueva estructura pudiera surgir, y un flujo orgánico uniera el extenso montaje en una sola pieza.

¿Cómo escribiste el texto? Vas constantemente de la memoria (o recuerdos) a los sueños, de la narración de hechos históricos a visiones de desastres ambientales.

La escritura fue el proceso más largo en toda la producción. Encontrar el lugar exacto para cada palabra fue también una de las tareas más difíciles. Como te contaba, todo comenzó con las entrevistas, ahí recolecté los extractos que fueran significativos para mi y que tenían que ver con este “lugar invisible”. Sentimientos profundamente arraigados en las voces de la gente que entrevisté, comenzaron a surgir de un lugar que a veces ni ellos mismos eran concientes. Una vez que los fragmentos se unieron en una narración general, como una hebra que unía los eventos históricos y personales, comencé a probar y visualizar al personaje central. Para hacer eso, escribí varios monólogos que fueron cada vez más profundo en el mundo personal de la narradora. También había estado recolectando por un buen tiempo, imágenes que eran significativas para mi y que coincidían con los monólogos. Creé un diálogo entre esos dos elementos. Tienes que tener presente que estas tareas (el recolectar imágenes y la escritura) fueron tareas simultáneas, lo que permitió que ambas se contrastaran y alimentaran entre sí. Fue también un proceso muy intuitivo, determinado principalmente por mi experiencia personal y mi percepción de los hechos. Fue como un sendero demarcado que dejó que todos estos sueños, memorias, historias y catástrofes fueran emergiendo hacia una experiencia conjunta convincente, la cual surgió de maneras y formas diferentes a medida que el vínculo entre esos elementos se hizo cada vez más real y profundo.

¿Por qué Gulliver?

La historia de Gulliver surgió de una de las entrevistas, comenzamos a conversar sobre este libro pero no recuerdo por qué. Apenas recordaba la historia del libro, pero muchas imágenes poderosas permanecían en mi memoria. Consideré la idea desde todos los ángulos, y cuando llegué a casa comencé a leer el libro de nuevo. Luego los conceptos que eran comunes a mi imaginación en la niñez y a mi historia personal aparecieron claramente. Gulliver es un hombre fuerte que se mueve de país en país, es un nómade que llena su existencia de nostalgia y recuerdos de un lugar que nunca será el suyo. Es un extraño que observa desde una distancia a cada sociedad que confronta. Esta sensación dentro de él se torna cada vez más y más fuerte a medida que la historia avanza, y finalmente lo deja para siempre en un lugar que es completamente extraño para él. Me pareció que esta extrañeza, esta nostalgia y esta sensación de ser apartado, realmente ilustraba el sentimiento del cual quería hablar. Luego descubrí la película animada de Gulliver y me enamoré de ella. Su estética parecía perfecta para ser explotada y usada como una de las guías dentro de nuestra película. Tengo la impresión que sin largas explicaciones y con distintas intensidades a lo largo de la película, nos guía con mucha precisión y funciona tanto como paralelo narrativo así como estético.